La Paz es como un castillo
que a construir no atinamos,
pues puesto el primer ladrillo
a derribarlo empezamos.
Sin saber arquitectura
queremos ser constructores,
por eso una vez tras otra
la Paz en guerra se troca
y se suman lo errores.
Y así ya siglos llevamos
en esta obra empeñados,
usando unos materiales
que no son los adecuados.
Y es que somos, los humanos,
seres de dura testuz,
en la cual no entró la luz
de aquél que vino a enseñarnos,
y lavándonos las manos
clavamos en una cruz.
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