Errante por las veredas,
sintiendo el polvo en mis pies,
quisiera el mundo correr,
sin que nadie lo impidiera.
Libre, a mi libre albedrío,
como lo hacen las aves,
como los peces del mar,
los vientos del huracán,
y el agua mansa del río.
Quisiera sobre mi rostro
sentir la lluvia y el viento,
y la luz del firmamento
por las noches contemplar.
Quisiera fundirme en roca,
y degustar los sabores
de la esencia de las flores,
y al agua del manantial.
Sentir los rayos de luna
sobre mis cuerpo desnudo,
y oír el silencio mudo
de la tierra al respirar.
Luego fundirme en la luz,
y así volver a mi nido,
siendo lo que siempre he sido
¡Esencia y eternidad!
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